Llega septiembre, continúa la pelea

El local es pequeño y tiene dos entradas paralelas.  La menos transitada lleva al mostrador de la mercería, donde la dependienta acude sólo cuando llega algún cliente. Lo hace directa al grano, sin entretenerse demasiado. Y es que para atender ese mostrador se ve obligada a dejar desamparada la otra cola, la de la puerta de la derecha, destinada a la venta de lotería.

Muchos que pasean por Islantilla se paran a observar con asombro la enorme fila que se forma en la mercería Piscis para comprar lotería. Unas cuantas decenas de personas guardan la vez, a veces bajo un sol de justicia, para tentar a la suerte.  Una señora se lo toma a guasa cuando comenta que hace cola “para ver si podemos quedarnos aquí todo el año y no tener que volver a trabajar”.

Precisamente en eso están la mayoría de los veraneantes: en recoger vela y volver a sus ciudades, donde les esperan el pico y la pala de lo cotidiano. Ya se va notando que la gente se marcha. El verano termina y los primeros que lo lamentan son los que viven de dar un gran pellizco a los meses de calor para pasar el invierno con lo ahorrado.

Si no, que se lo digan a los vendedores ambulantes, los mismos que se sacan unas perras gritando por la arena con peculiar desparpajo “vamos con er coca-cola lai, vamos con er coca-cola sero”. Cada vez tienen más momentos de descanso forzado porque el cielo nublado les deja progresivamente sin potenciales clientes. Hoy han comenzado el día sentados junto a sus carretillas, con aire taciturno.

Unos metros más allá, en primera línea de playa, los chiringuitos tuercen el morro cuando cuentan que este año han vendido un 40 por ciento menos que el año pasado:  “Mucha nevera y mucha tortilla de patatas cocinada en casa para pisar el chiringuito lo menos posible”.

Ya en una de las urbanizaciones de la zona, un responsable de mantenimiento cuenta que se ha cruzado con varias familias que se marchan maleta en mano después de haber pasado allí, por lo general, no más de una semana: “¡No me han dado ni los buenos días del cabreo que llevaban!”, suelta el hombre con ironía burlona.

Como buen lepero, marca las zetas cuando explica que este año ha visto en la urbanización muchas caras extrañas: familias forasteras que han alquilado los apartamentos a los dueños. Propietarios que este año han preferido renunciar al chalé a cambio de sacar un dinero extra que tape o, al menos, alivie agujeros.

La costa de Huelva es un microcosmos trasladable a otros muchos puntos de España. Septiembre se nos ha echado encima y supondrá el aldabonazo que marca el comienzo de una nueva pelea. La pelea del que vuelve a ese empleo con sueldo recortado; la pelea del que barrunta que cualquier día un ERE le roba el sustento; la pelea del que busca y busca sin acabar de encontrar; la pelea interior del que no sabe si seguir investigando en precario o marcharse al extranjero…

Muchas peleas individuales, mientras nos cuentan que los indicadores macroeconómicos marchan mejor de lo que cabría pensar. Llevamos cinco meses consecutivos sin destrucción de empleo, las exportaciones han batido récord en el primer semestre y hemos reducido el déficit de la balanza comercial un 69 por ciento respecto a 2012.

Lo cierto es que todo es cuestión de ver la botella medio llena o medio vacía.  Sólo un necio podría negar que algo está mejorando a base de mucho esfuerzo, pero sólo un ignorante podría obviar que esos datos esconden algo de trampa. La trampa de la estacionalidad o la falta de consumo interno.

Y es que España continúa estando como la mayoría de los españoles: en la pelea.  Comienza septiembre y, tras esta pequeña tregua estival, sólo nos queda apretar los dientes y dar lo mejor de cada uno de nosotros para sacar esto adelante. Dicen que el trabajo y la tenacidad suelen tener recompensa.  Según los expertos menos tendenciosos, los que ni desean masacrar al gobierno ni tampoco elevarlo a los altares, todavía nos quedan, por lo menos, dos años malos. Dos años hasta que el bolsillo del grueso de la gente lo note. Dos años hasta que volvamos a tener un verano sin tantos síntomas de que el personal anda pelado.

Hasta que llegue ese momento, sólo queda luchar, cultivar la paciencia, redefinir nuestras prioridades y, por si acaso, ¡quién sabe!, tentar a la suerte… por si nos toca la lotería.

5 comentarios en “Llega septiembre, continúa la pelea

  1. Tal y como anda la cosa, mejor jugar a la lotería y aguantar los que aun tenemos trabajo aunque nos intenten exprimir con la excusa de la crisis…

  2. Es lo que toca. Trabajar más el que tenga empleo y no tirar la toalla el que no tenga o lo haya perdido. De todo se sale con esfuerzo, siempre y cuando los políticos se pongan las pilas y dejen de generar más problemas de los que resuelven.

  3. Dentro de este mundo lleno de superficialidades y ordinarieces siempre es agradable leer este tipo de reflexiones , con una retórica genial y una estupenda argumentación que te hacen pensar y poder forjarte una opinión sobre la situación de este país.

  4. Con nevera en la playa y pasando sólo una semana en lugar de dos. Pero lo importante es pasar unos días con la familia. Que nada nos robe la alegría ni nuestra forma de ser!

  5. Qué agradable leerte, podría ser el tema más odioso del mundo ahora que nos toca volver a los ruedos, dices las cosas de manera estupenda. Quizá falten esos 2 años o más, esos 2 años o menos, lo que importa ahora es seguir, que lo que espanta es quedarse quieto sin lucha y sin esperanza.

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